Esto no es un cover, es una reinterpretación en el sentido mas completo de ello: una recontextualización que le da un nuevo sentido y emoción.
El original en cuestión es La Guitarra de Los Auténticos Decadentes y en esta versión interviene no solo el Monoambiente sino también Juan Diosque. La multiplicación de puntos de vista se refuerza, además, porque Diosque hace unos meses subió una versión ligeramente diferente a su Myspace.
La genialidad de la versión es, por un lado, la canción que eligieron para retorcer como si fuese un Hombre Elástico. La Guitarra es, de por sí, un himno enorme y maravilloso, una canción que solo Los Auténticos Decadentes (una gran banda que es de las pocas en este país que comprende la importancia no solo de lo popular sino también de la canción pop de bella factura) podía crear. Cualquier joven de entre 15 y 30 años que no se haya sentido identificado al menos una vez con esta canción tiene el gen artístico decididamente muerto.
La otra genialidad consiste en cuanto la cambiaron. En manos de estos underdogs las letras son diferentes, el ritmo es diferente, el tono es diferente. En vez de ser una celebración pachanguera de la irresponsabilidad juvenil pasa a convertirse en una especie de desesperado manifiesto que actúa contra viento y marea. La canción transmite una sensación de calma obstinación en contra de dificultades enormes, que impacta especialmente en su exacta mitad, cuando el ritmo se vuelve trabajoso, simulando una cuesta, músicos cargados de instrumentos y ascendiendo con dificultad y se resuelve con unos toques de guitarra alegres, despreocupados, que parecen proveer de una inexplicable canción mexicana. La música, el éxtasis. Y luego de nuevo el ritmo cansino, y la cabeza dura que se trasluce en toda la canción, plasmándose especialmente en esa deformación del estribillo que termina diciendo: “Revelaciones tuve de más / y se que quiero en mi vida / voy a seguir mi vocación / que para mí es mini y gigante / a la vez”.
Los Monoambiente y Diosque transmutan la canción para develar algo que ya se encontraba en su corazón: la certeza de que en este mundo horrible la creación artística es una de las pocas cosas que nos salvan, que nos dan felicidad, que nos redime. El narrador no sabe si triunfará, si tendrá público, si hablaran de él en las revistas, pero sabe que su único escape es trabajar en su vocación, con toda la furia posible, porque para el mundo puede ser mini, pero para él es gigante. Y ese es un mensaje hermoso para una canción pop y por ello hay que aplaudirlos.
(El tema esta incluido en el último Ep de Monoambiente, de este año, llamado “Sin Música”, que se consigue escribiendo a yoconvoz@gmail.com).


