Se trata de un disco realmente homogéneo, no parecen las canciones de diferentes proyectos compiladas, sino más bien el trabajo en conjunto de un sólo grupo. Esto ocurre porque los cuatro participantes -Macramota, La ola que quería ser chau, Aceituna y Tengo un grupo musical- tienen muchas cosas en común. El disco se encuentra atravesado por los mismos ejes. Todas las canciones están despojadas y construyen en base a la ausencia de ornamentos un estilo que se encuentra emparentado a los que sería, utilizando un termino típico de la década pasada, “low fi”. Este concepto, que hace de la baja calidad de sonido su premisa básica, es consecuencia de una cuestión estructural, las bandas independientes locales pueden y suelen tener un buen capital cultural, pero no ocurre lo mismo con lo económico. De ahí, que en gran medida sus primeros trabajos siempre tengan el sello de la porta estudio y la CPU hogareña.
En segunda instancia, y esto es evidente al leer sus nombres, los cuatro hacen uso y en algunos momentos abuso de un discurso naif, otra cosa muy típica de los noventas. Y es entonces que no sorprende cuando leemos en el MySpace de Tengo un grupo musical que dos de sus más importantes influencias son Fun People y Giradioses. Convengamos que ser fanático de Giradioses puede ser visto como un snobismo, pero la verdad es que al escuchar la voz de Mayra se encuentran fácilmente similitudes con Agustina, ex Giradioses y actual cantante de Mundialmente.
Las ocho canciones que componen el disco tienen un tempo lento y utilizan las voces y las guitarras como sus principales elementos, tal es así que Autobombo, el único tema con percusión, se distingue bastante del resto. Los efectos de sintetizador también están presentes y cumplen la función de darle a los temas un clima etéreo y por momentos disruptivo, porque otra de las características sobresalientes es la tendencia a convertir el pop en mantra. Esto lo logran con letras que no superan las diez palabras y se repiten de modo constante hasta quedar grabadas en la memoria.
La singularidad de cada artista aflora, además de en los créditos, en otros pocos rasgos distintivos. Macramota es muy aniñado, romántico y sólo se abastece de la guitarra eléctrica distorsionada para construir pequeñas piezas de amor inocente. La ola que quería ser chau, con un dominio más afianzado de las cuerdas, conjuga rítmicas y arpegios en dosis iguales, además de referir su lírica al agua, las olas, nadar y todas metáforas líquidas.
Tengo un grupo musical busca el mantra, lo encuentra y lo exprime, machacando con frases pegadizas, y luego Aceituna ensaya una psicodelia que suma un miembro más al círculo de deudores de Syd Barrett.
Estomago privado, como dijimos, compila canciones de proyectos diferentes pero similares. Es un comienzo sumamente digno para estos chicos de Ballester, y aguardamos con curiosidad la salida de sus respectivos primeros discos.
Lista de temas: 01. Mi Foto (Macramota) / 02. Nadar (La ola que quería ser chau) / 03. Nuestro señor sueño (Aceituna) / 04. Autobombo (Tengo un grupo musical) / 05. Ganas de Verte (Macramota) / 06. Patas de rana (La ola que quería ser chau) / 07. Yo te ordeno que te vayas a dormir (Aceituna) / 08. Enorme (Tengo un grupo musical)
Recomendados: Nadar, Autobombo, Ganas de verte. Contacto: www.myspace.com/macramota
www.myspace.com/grupomusical
www.purevolume.com/aceituna
www.purevolume.com/laolaquequeriaserchau


