En la contratapa de este combinado de artistas varias, además de la lista de temas, se puede leer la siguiente leyenda: "Papá es un disco interpretado por una nueva generación de voces femeninas sobre una idea original de Lucas Martí". Un grupo de chicas con un productor, qué original, fiera, te rompiste la cabeza. Del otro lado, es decir, en la tapa, se ve a once de las doce cantantes vestidas de negro frente a una tumba. La idea de las viudas tampoco es muy original que digamos. Ni el nombre del disco, Papá, que es bastante predecible, aunque hay que reconocer que se resistió a ponerle "Mamita" o algo peor. Y tampoco es orginal el color rosa del booklet, que es una obviedad grande como su ego.
Porque de eso se trata, de ego. En lugar de esperar a morir, Lucas Martí se hizo su propio disco homenaje mientras todavía puede disfrutarlo. Pero vamos a lo importante: ¿Aporta algo el hecho de que las canciones estén interpretadas por este grupo de mujeres en particular? ¿Qué hubiera cambiado si las cantaban otras chicas, o un grupo de hombres, o incluso él mismo? En esta entrevista Lucas cuenta, entre otras cosas, que "muchas canciones las terminé durante la grabación" y que "no compusimos pensando en las intérpretes". Entonces, ¿cuál era la idea?
Si quería dar a conocer a un nuevo grupo de artistas, hubiera sido más acertado editar un compilado con canciones de cada una. De lo contrario es casi imposible descubrir si hay o no talento en estas mujeres, más allá de qué tan afinadas suenen sus voces. Me resisto a aceptar que el talento de Javiera Mena pase por su voz y no por su sensibilidad. Ponerla a cantar un tema ajeno puede dar un buen resultado, pero está lejos de ser una idea brillante, es apenas una curiosidad. Sobre todo en un caso como este, en donde no se compuso pensando en las intérpretes.
Por otro lado, si lo que quería era demostrar sus dotes como productor y compositor, tranquilamente podría haber editado su nuevo disco solista, que pospuso para dedicarse a este experimento sin demasiado sentido. De todos modos, mi intención no es decirle a Lucas Martí que es lo que tiene que hacer o dejar de hacer. Tuvo ganas de editar este disco caprichoso y lo hizo, no hay mucho para reprocharle, imagino que la habrán pasado bien y todo. Cada uno que grabe los discos que tenga ganas de grabar. Pero es chocante ver la recepción que Papá tuvo en los medios, aún dejando de lado a los que reproducen la gacetilla casi tal cual (véalo usted mismo tipeando "lucas marti", "papa" y "varias artistas" en Google). Si uno se deja llevar por lo que se escribió sobre este disco, da la sensación de que estuviéramos ante una idea brillante de un genio hasta hoy incomprendido, la obra definitiva de un artista que finalmente obtiene el reconocimiento que merece y que le era injustamente esquivo. Paremos la moto. Si Lucas Martí va a ser reconocido, que sea por su talento para hacer canciones, no por su habilidad para reclutar un grupo de mujeres dispuestas a cantarlas. Porque en definitiva, Papá es un disco que se queda a medio camino. No sirve para reconocer el talento de este grupo de artistas, y tampoco es particularmente útil para el desarrollo de la composición, o al menos no más útil que un disco solista.
Lo cual no necesariamente implica que sea un mal disco. Por el contrario, el experimento le sale bastante bien. Es un capricho, sí, lo compuso sobre la marcha y la mayoría de los temas son bastante simples, apenas una estrofa que se repite, la primera vez más desnuda y la segunda con más instrumentación, más vestida, pero de vez en cuando los caprichos tienen un buen final, como las chilenas del Lagarto Fleita, el ex-delantero de Racing, que cada tanto la hacía bien y le salía un golazo memorable. Las canciones son pegadizas, los estribillos se aprenden rápido y tiene ese aire canchero típico de Lucas Martí. Muchas son obscenamente cursis, incluso con saxos -instrumento grasa si los hay-, y con frases como "Lindo, mamá te cuida bien, alguien a ella la ama y quiere cuidarla", y sin embargo no dan vergüenza ajena, la exageración consciente las vuelve disfrutables. Es un disco deliberadamente exagerado, y eso lo hace querible.
Hay temas con teclados y tecladitos, hay otros más acústicos de guitarra o piano, hay dúos, hay tríos, pop con groove, boleros, music hall, mucha variedad, pero al mismo tiempo nunca se aparta de una línea de "canción sobre novios o ex-novios o relaciones amorosas en general" que lo hace parejo y fácil de escuchar de un tirón. Es muy llevadero. A pesar de la cantidad de intérpretes, no suena a rejunte, cosa que quizás sí hubiera pasado con un compilado. Lo que pasa es que quién canta es puramente anecdótico. En la mayoría de los casos podrían intercambiarse las cantantes y el resultado no variaría demasiado. A los fanáticos de alguna de las chicas les servirá para escuchar algo nuevo, pero en lo que respecta al disco, era algo innecesario. Aunque no por eso menos agradable.
1. Súper mal / 2. Patrullero / 3. I.O.A / 4. O buena o mala / 5. De flor en flor / 6. A un lado mamá / 7. Capricho en andas / 8. Por él a vos, por vos a ella / 9. Mi tesoro / 10. Todos iguales / 11. Balanza / 12. Diario íntimo
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