| Por
Christine-Marie Andrieu (chrissy@arnet.com.ar)
Jano Seitun toca el bajo, contrabajo y violonchelo. Formó
parte de la Orquesta Académica del teatro Colón
y actualmente integra otras cinco orquestas. Sabiendo esto y que
ahora adopta el nombre de Alvy Singer
-personaje de Woody Allen en “Annie Hall”- a la vez
que cambia los instrumentos clásicos por una guitarra y
un banjo para encabezar una Big Band, podemos asegurarnos
de que nos espera algo especial.
Esta Big Band, cabe aclarar, está compuesta por
diez músicos que acompañan a Alvy desde el piano,
saxo alto, saxo soprano, clarinete, percusión, contrabajo,
trombón, trompeta, guitarra y coros.
El conjunto hace su gran debut con “Volumen uno”,
un disco que transporta a otro lugar y/o a otra época.
Posiblemente a un salón de fiestas de los años ’50.
Allí nos imaginamos a la numerosa familia que es la Big
Band, todos de traje, tocando ante un público igualmente
arreglado y coqueto, tal como lo ilustra la caricaturesca tapa
del LP.
Los instrumentos confluyen de manera perfecta dando como resultado
un sonido potente, impecable, uniforme pero a la vez diverso.
Ocasionalmente trae reminiscencias de “Mollusk” de
Ween. Su riqueza no es únicamente sonora
sino también estilística: algunos temas dan la sensación
de estar escuchando un tango y otros, un vals.
Animadas, divertidas, vivas y alegres. A tal punto son así
las canciones del disco que casi inevitablemente surgen las ganas
de acompañar a Alvy, sumándonos nosotros también
a la Big Band ya sea cantando, silbando, aplaudiendo,
haciendo chasquidos de dedos, balanceándonos en nuestras
sillas o bailando sin vergüenza en el centro de la pista.
Hay partes donde Alvy susurra y otras donde habla más que
cantar. Pero la mayoría del tiempo entona dulce y suavemente,
su voz mezclándose con los instrumentos en total armonía.
Las letras merecen una distinción especial. Con solo nombrarlas
se puede resumir de qué tratan: de “estar in
love with love” y gozar, de alguna extraña y
hasta retorcida manera, del sufrimiento que genera el abandono
del ser amado, ese “dolor tan sabroso como la miel”.
Es probable que estrofas como “Triste estoy tan / Que me
como todo el pan / No convido ni un poquito / Y ya no bailo el
can can” te harán sonreír por su simpleza,
rima fácil, simpatía y puerilidad. Ídem con
los juegos de palabras (“Soy un prendedor. Me prendo como
una chispita y no me puedo apagar”). También hay
frases en inglés como “Everything is wrong when
I’m not with my love” que aluden al dramatismo
exagerado y extremista que acompaña al dolor anteriormente
mencionado. Las letras son de un enamorado (o un enamorado del
amor) que toma su situación con mucho sentido del humor.
Este reírse de sí mismo podría vincularse
con el ritmo jubiloso de las canciones.
Sin embargo, hay temas donde dicho ritmo se desacelera y entonces
la melancolía y los lamentos parecen tornarse reales. “Girasoles”,
“Cambio anillo por bala”, y “Empezando a terminar”
son ejemplos de esto. También lo es “La casa”,
donde se habla de la típica y angustiante situación
de que todo todo haga recordar a cierta persona que ya no está.
En fin, las múltiples características que distinguen
a Alvy Singer Big Band de tantos de los grupos que solemos escuchar
generan una gran expectativa. Y ellos logran cumplirla sin problemas.
“Volumen uno” fue grabado en Estudios El Uno. La mezcla
y post-producción estuvo a cargo de Juan Stewart.
Temas: 1. Arranca 2. Girasoles 3. Que Duela 4. Honey honey
5. Cambio anillo por bala 6. Me da vueltas. 7. Ninfómana
8. Take it! 9. Empezando a terminar. 10. I hey chiu 11.
La casa 12. Adios 13. Coda
Recomendamos: Honey honey -
I hey chiu - Total de Tracks: 13 - Total de Tiempo:
41’56’’ - Se consigue en: Disqueria
del País - Distribuye: Ultrapop -
Contacto: info@alvysinger.com.ar
|