Amoeba – "Tumba Tu Tumba" (Sniffing Recording Industries, 07.2006)

Por Lucas Garófalo (lucasgarofalo@gmail.com)

"¿Ya escuchaste ‘Tumba Tu Tumba’?" le pregunté entusiasmado al amigo más fanático de Amoeba que tengo, apenas unas horas después de haberlo escuchado yo por primera vez. "No", me dijo para mi sorpresa, "todavía no, pero no le tengo mucha fe, me dijeron que lo grabaron re pro y Amoeba es cabeza, Amoeba es bardo, no jodamos". Mitad para dar por terminada la conversación y mitad porque no se me ocurrió otra cosa mejor para decir en el momento, le contesté que no se preocupara, que a pesar de la calidad de la grabación el bardo estaba ahí como él quería, aunque en realidad debí haberle dicho que su definición de Amoeba era, por lo menos, incompleta e injustamente reduccionista.

Efectivamente Amoeba es cabeza y es bardo, pero decir eso es como decir que Alí pegaba fuerte, es simplificar demasiado algo que tiene otro montón de aristas tan o más interesantes: que era rápido de pies y, sobre todo, de mente, que era valiente adentro del ring pero más valiente aún afuera, que era ingenioso, ganador, divertido, elegante, y que pegar fuerte es una característica necesaria pero de ninguna manera suficiente para llegar donde llegó Alí.

Como decía, efectivamente Amoeba es cabeza y es bardo -algo que puede verificarse tanto en una escucha atenta a sus letras ("Deliberastes un adiós", "Cuántas veces golpié") como viéndolos en vivo-, pero también es riesgo, curiosidad, movilidad, experimentación, apertura; entonces la propuesta termina siendo mucho más rica e interesante. En todo caso, si es necesario simplificar, hagámoslo bien y digamos que es una banda "callejera" -una palabra que después de Cromagnon puede haber tomado nuevos significados pero que, en principio, no debería cargar connotaciones negativas y que engloba perfectamente todas las características de Amoeba-. De hecho, su personalidad callejera va más allá de la música y se aplica también a su amor por el skate o a su interés por el stencil y el sticker, disciplinas que se practican casi exclusivamente en las calles (todos tenemos alguna remera ‘stencileada’ o un amigo que andaba en skate en el living, pero convengamos que son la excepción y no la regla). Los integrantes de Amoeba no pueden quedarse demasiado tiempo en sus casas porque enseguida se aburren y necesitan salir, generar, ponerse en movimiento. Si no es tocando, puede ser editando discos por Sniffing Recording Industries, pintando paredes con el colectivo Run Don´t Walk o vaya uno a saber qué otros proyectos paralelos menos conocidos pero seguramente igual de interesantes.

Amoeba corre, no camina, y lógicamente le transmite esa energía a su sonido. En ese sentido, escuchar “Tumba Tu Tumba” es como andar en patineta o salir de pegatina: tiene la adrenalina de lo riesgoso y lo prohibido; tiene la agresividad de una caída en el cemento y la velocidad con la que se escapa de un policía no muy amigo de las latas de aerosol. Son catorce temas en veintipico de minutos que pasan como un tren sin frenos. Pero lo mejor del disco no es esto, que a decir verdad es bastante obvio (justo lo que uno podía esperar de una banda así), sino la aproximación personal que hacen del hardcore y el skate-punk, tomando sus raíces pero transformándolo en otra cosa. La misma apertura y decisión que muestran participando en diversas actividades la aplican a la hora de hacer música. Amoeba se anima a modificar genéticamente un género para conseguir una especie diferente y original, que sigue siendo hardcore y skate-punk, pero que además es marcadamente surf y rockabilly (con mención a los Tormentos en los agradecimientos incluida). Debe haber pocas bandas del género que se permitan poner, en la exacta mitad del disco, un tema ¡instrumental y con teclados!.

Con respecto al sonido, es cierto que "lo grabaron re pro" en el estudio El Pie (donde graban muchas de las bandas de distribución masiva, llámese Cerati o lo que sea) pero, contrario a lo que pensaba el amigo más fanático de Amoeba que tengo, eso no les juega en contra sino que los potencia. No fueron ahí para tratar de emular el sonido de las bandas "grandes", más prolijo o, en definitiva, más standard, porque tienen la suficiente personalidad como para usarlo según les convenga. El estudio no fue un fin en sí mismo sino un medio para lograr mucha más agresividad, para crear un disco físico, que se siente en el cuerpo y se corresponde con el espíritu de la banda y sus letras. Y que hace que, cuando termina el último tema, a uno le queden doliendo los huesos como si hubiera andado en la calle todo el día y toda la noche.

Temas: 01. tiruriru / 02. la arrocera vs el ordenador / 03. a la rampa / 04. astillas / 05. rondinella / 06. 24/7 zombie / 07. no salven a la reina 08. las ratitas / 09. murciegalos / 10. / .l.a.b.e.c. / 11. bomba bomba / 12. campos de algodón / 13. mi severino (upa la la) / 14. otro vermouth

Recomendamos: la arrocera vs el ordenador / astillas / no salven a la reina - Total de Tracks: 14 - Total de Tiempo: 23:35 - Se consigue en: Duck-o-Homo (Av. Corrientes 1382, Local 16) - Contacto: amoebaskaterock@hotmail.com