| Por
Lucas Garófalo (lucasgarofalo@gmail.com)
Con Javiera Mena pasa algo muy feo. Casi todo
lo que hay escrito sobre ella no se ocupa de su particular estilo
a la hora de hacer canciones sino de sus estudios de composición,
algo no solo menos interesante sino también mucho menos
importante que su talento. El periodismo musical, más vago
que nunca, prioriza cada vez más los datos de relleno por
sobre las emociones que genera escuchar un disco y, si se habla
de una chica chilena que hace pop y alguna vez pisó una
academia, listo, son suficientes datos para escribir un par de
párrafos sin decir absolutamente nada, incluso sin necesidad
de haber escuchado “Esquemas Juveniles”, su primer
disco. El hecho de que se trate de una chica empeora aun más
las cosas porque instantáneamente se vuelve víctima
no solo de la vagancia sino también del machismo. Da la
sensación de que estuvieran permanentemente diciendo "Bueno,
sí, es una mujer, pero tiene estudios", un pensamiento
que implica dos errores simultáneos: por un lado, pensar
los estudios de teoría musical como un fin en sí
mismo y, por el otro, dar por sentado que una mujer no está
lo suficientemente capacitada para egresar de una academia, y
que si lo hace es un hecho excepcional digno de mención
en todas y cada una de las notas sobre ella.
Pero lo más violento de esta situación es que se
esté hablando permanentemente desde el prejuicio acerca
de alguien marcadamente desprejuiciado. Javiera Mena
está mucho más allá del machismo o el feminismo,
está en otro nivel en donde la sexualidad de cada uno no
es un tema que le importe a nadie más que a uno mismo.
A diferencia de gran parte del pop adolescente de hoy, no juega
explícitamente con la ambigüedad sexual y el doble
sentido, sino que esa ambigüedad le es natural e inevitable:
se desprende de la oposición entre su belleza delicadamente
femenina y su voz grave, o de su nombre, Javiera, que es como
llamarse Facunda, o Nicolasa, o cualquier otro nombre mucho más
corriente en su versión masculina. Es decir, la ambigüedad
está ahí simplemente porque existe, no porque se
muestre (ni se oculte).
Esto, que en las canciones de amor de “Esquemas Juveniles”
es evidente, se hace más evidente aún en Prissa,
un dúo de electro-pop bailable que Javiera
mantiene en paralelo a su actividad como solista junto a Francisca
Villela (¡Javiera y Francisca! no me digan que
no es genial) y en el cual, de nuevo, las inclinaciones sexuales
no son un tema. ¡Y son un dúo de chicas haciendo
electro-pop adolescente! Es el desprejuicio absoluto.
El haber superado definitivamente el debate "heterosexualidad
vs. homosexualidad" (dando por terminada la discusión
por ridícula), muestra el espíritu de Javiera,
espíritu con el que se libera de otro lugar bastante común
en el pop adolescente actual: no baja línea. Las canciones
de “Esquemas Juveniles” no le hablan a nadie en particular
y, por ende, permiten que cualquiera pueda identificarse con ellas
sin necesidad de pertenecer a un grupo determinado. Por medio
de situaciones muy concretas y muy personales, logra sentar su
posición en cuestiones mucho más abstractas. "Creo
que lo mío no te lo doy tan en bandeja como el pop en general.
Trato de ofrecer mis propios ingredientes y llegar a los clímax
de formas no tan obvias. Mis letras igual son extrañas,
busco también mi propia forma de decir las cosas, original
y no ‘te amo mi amor’, ¿Cachay?", decía
en una entrevista reciente. Y es cierto:lo suyo, lejos de ser
obvio, es muy sutil. Si los padres sobreprotectores fueran un
poco más inteligentes, deberían estar exigiendo
que “Esquemas Juveniles” se editara con una etiqueta
pegada que dijera "Advertencia: Contenido No Explícito";
porque el verdadero peligro para sus hijos, o mejor dicho, para
la idea que tienen de sus hijos, está ahí, en alguien
que te transmite sus ideas de tolerancia y apertura sin que te
des cuenta y, sobre todo, sin mencionarlo ni una vez en todo el
disco. ¿Cómo logra generar esa sensación
sin mencionarla? No lo sé, quizás mediante su amabilidad,
que, como pasa en casi todos los casos, viene de la mano con el
respeto que a su vez viene de la mano con la inteligencia. Pero
la verdad es que no lo sé, nadie lo sabe, porque eso no
se aprende. Ese justamente es el don más grande que tiene
Javiera Mena: su expresividad.
Afortunadamente, “Esquemas Juveniles” fue concebido
como un espacio en el cual ese don puede manifestarse cómodamente
y sin ser forzado, no sólo en los temas predominantemente
acústicos sino también, y quizás esto sea
lo más novedoso, en los decididamente electro-pop. Si en
Prissa los sintetizadores buscan el movimiento,
acá sirven para crear climas más serenos, no tanto
para bailar sino para ponerse a cantar. Y justamente son estos
climas los que marcan el pulso del disco más allá
de la variedad de géneros. Javiera logra sonar intimista
y sincera tanto en una canción acústica de piano
y voz dulce como en una de synth-pop con tecladitos Casio porque
en ambas existe la misma búsqueda, la de un canal por el
cual su expresividad se pasee libremente. Algo que consigue con
éxito, simplemente porque esa búsqueda se da en
el lugar más indicado: dentro de ella misma.
Con respecto a lo estrictamente musical no hay mucho más
para decir acerca de “Esquemas Juveniles” porque,
a pesar de que todo el tiempo nos recuerden que Javiera
egresó de una academia, no hay en el disco nada demasiado
arriesgado o novedoso en el plano de la composición. Hablar
de este disco en esos términos sería poner el foco
en cualquier parte, sería juzgarlo desde lo teórico
cuando en realidad lo más interesante está en lo
intangible. En definitiva, sería no entender que lo que
hace lindas a estas diez canciones, algunas más folk, otras
más pop, no son (tanto) los arreglos instrumentales sino
la manera subliminal en la que Javiera Mena logra
transmitir sus emociones: manteniendo un agradable equilibrio
que se basa en el ritmo de su interior.
Temas: 01. al siguiente nivel / 02. esquemas juveniles / 03. como
siempre soñé / 04. sol de invierno / 05. cámara
lenta / 06. casan (no puedo bloquear lo que quiero dar) / 07.
cuando hablamos / 08. está en tus manos / 09. yo no te
pido la luna / 10. perlas
Recomendados: "esquemas juveniles"
/ "cuando hablamos" / "está en tus manos"
- Total de temas: 10 - Total de tiempo: 46’44’’
- Se consigue en: Disqueria
del país
- Distribuye: Indice Virgen (www.indicevirgen.com.ar)
- Contacto: www.javieramena.cl
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