| Por
Lucas Garófalo (peinocanas@yahoo.com.ar)
Justo cuando estaba tentado de decir "Los
Natas ya fueron", apareció ”El Hombre
Montaña”, me dio una trompada de lleno entre los
ojos y me dijo: "cerrá la boca, salame". Ahora,
mitad por convicción propia y mitad por un miedo que me
hace sudar frío, no puedo hacer otra cosa que hablar bien
de un disco tan tremendo.
Lo primero digno de mención del sucesor de las "München
Sessions" es que, a diferencia de ese disco de versiones
sin sentido, no es más de lo mismo. Si con esas sesiones
grabadas en Alemania hicieron algo que no creíamos que
fueran capaces de hacer (repetirse descaradamente), con "El
Hombre Montaña" pasa algo diametralmente opuesto:
Los Natas toman
una forma que todos sabíamos que podían tomar, pero
que hasta ahora nunca habían tomado; la bola de nieve finalmente
dejó de crecer y se transformó en una avalancha.
“El Hombre Montaña” es más violento,
más rápido y más intimidante que cualquiera
de sus predecesores. Antes, cuando dejaban de lado el costado
más climático para privilegiar el más pesado,
eran un perro guardián encadenado. Ahora son un lobo salvaje
hambriento suelto y avanzando a toda velocidad.
Atrás quedaron los temas largos y los efectos hipnótico-psicodélicos.
“El Hombre Montaña” en realidad no es un hombre
sino un animal, o en el mejor de los casos una mezcla bestial,
como el Yeti o King Kong; quizás por eso las voces sean
arrogantes y lejanas. Pero, a diferencia de ellos, es carroñero:
se come su cena cruda y podrida, al ritmo de la guitarra y el
bajo que suenan a lo largo de todo el disco. Es un ermitaño
que vive aislado en la parte más oscura de un bosque nevado,
y alguien lo ha venido a molestar.
Pero lo que lo hace tan intenso no es sólo la ira, la violencia
o la velocidad, sino también la condensación de
esos tres ingredientes en temas de cuatro o cinco minutos. Es
evidente que no hay lugar para cuelgues climáticos en un
disco así; en cambio, están dadas todas las condiciones
para que sea fuerte, rápido y efectivo. En este marco,
"El Hombre Montaña" está plagado de aciertos.
Desde la inclusión de Adrián Outeda poniéndole
la voz a "El Soldado" (¿quién mejor que
el ex No Demuestra Interés y actual Satan
Dealers para cantar como un salvaje?), hasta el orden
de los tracks, que ubica a "El Camino de Dios" -un tema
de guitarras acústicas y percusiones- en el número
7, permitiendo salir a respirar después de haber estado
sumergido durante más de media hora de desesperación
y, a la vez, prepararse para lo que queda.
Así, después de pensar en el estancamiento de la
banda, Los Natas
demuestran que todavía no están muertos. Por el
contrario, es probable que “El Hombre Montaña”
pueda matar al oyente de una piña entre los ojos mediante
su primer disco “de canciones”.
“El Hombre Montaña” fue grabado en el Estudio
del Abasto en marzo de 2006, con Billy Anderson -Melvins,
Fantomas, Mr. Bungle, Sick of
it all, entre tantísimas bandas del género-
como ingeniero de mezcla; quien posteriormente lo masterizó
en Track Work Studios, San Francisco, USA. El disco fue editado
en Argentina por Oui Oui Records, y simultáneamente en
Estados Unidos y Europa por Small Stone. También será
editado en Vinilo por Nasoni Records de Europa.
Temas: 01. El Bolsero / 02. Amanecer Blanco / 03. No Es Lo Mismo
/ 04. Humo Negro Del Vaticano / 05. La Espada En La Piedra / 06.
El Ciervo / 07. El Camino De Dios / 08. De Las Cenizas, El Hombre
/ 09. El Soldado / 10. Lanza Ganado / 11. Sigue, Sigue
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