| Por
Esteban Sahores (estebansahores@yahoo.com)
“Misterio Relámpago” es el tercer disco solista
de la ex Suarez Rosario Bléfari.
El primero fue “Cara”, trabajo experimental concebido
como proyecto paralelo en los días finales de su antigua
banda. Luego, en 2004, editó el excelente “Estaciones”
en el cual prevalecían las melodías pop de siempre,
con algo de noise, más algunas tímidas incursiones
por el funk o el punk.
Ya desde la gráfica de “Misterio Relámpago”
una Rosario Bléfari
cabizbaja, nocturna y apenas iluminada parece avisar que el optimismo
luminoso y a paso firme de su anterior trabajo ha quedado atrás.
Primer indicio de un cambio que se extiende hacia las letras.
Poco lugar queda para el encandilamiento ante el advenimiento
de la maternidad o para la reflexión celebratoria en torno
al amor. Inquieta, frágil y molesta, Bléfari se
aferra a la duda y a la confusión casi como apología
para cuestionar cualquier certeza posible. En “Revés”
grita desaforadamente, como una nena caprichosa y orgullosa que
quiere “llorar mil años más”; en “Tuya”
dice desanimarse fácilmente; y en “Condición”
habla de “penas violentas”, de retirarse de este mundo,
e incluso insiste con un “si durar no es mejor que arder”.
En “De una vez” canta “no vayamos más
por partes/ hagámoslo todo de una vez” y esa parece
ser la lógica del disco. Inmediato, directo y certero,
precisamente como el relámpago al que alude el nombre del
disco. Aquí el sonido se aleja un poco de las amigables
y más reposadas melodías de su antecesor para volcarse
a uno decididamente más emparentando con lo que la banda
suele mostrar en vivo. Queda lugar para las pegadizas “Lobo”,
“Cuaderno”, “La luz del amor” y la ya
mencionada “De una vez”, en la cual predomina su inocencia
pop habitual. Pero es decididamente un cierto nervio punk aquello
que marca el pulso de “Misterio Relámpago”
y lo que lo recorre casi de punta a punta. Y aquí hay que
destacar el ingreso del guitarrista Javier Marta (en reemplazo
de María Ezquiaga, de Rosal), quien aporta
vértigo y crudeza a la siempre encantadora voz de la cantante.
Un disco que hace justicia a lo desplegado en los cada vez más
revoltosos y agitados shows. ¿Volvió el caos de
Suarez? Lejos de la nostalgia, por primera vez
en mucho tiempo empiezan a reaparecer lentamente viejos (pero
inoxidables) himnos de su repertorio, como “Asesina”
o “Falso Ladrido”, que encajan a la perfección
con lo nuevo de su obra solista.
De apariencia sombría, por momentos opresiva, este nuevo
disco, sin embargo, no hace más que describir el proceso
contrario, el de incitar a la libertad. Una libertad que cree
en perderse, en “arder y no durar”, en “darse
vuelta y no parar”, en dejarse sacudir por el impacto de
una descarga eléctrica, en dejar que “todo ruede”.
En síntesis, una perfecta confusión en la que la
luz venga de un relámpago, no de la luz eléctrica.
La banda que participó del disco se completa con Andrea
Di Napoli en bajo y Pablo Córdoba en batería. Nina,
hija de Bléfari, aportó coros en
la power pop “Paranormal” e Inés Laurencena
tocó el cello en algunos temas.
El disco fue producido por la misma Rosario
Bléfari junto a Inés Laurencena
(baterista de She Devils), grabado en los estudios
Panda y Donado, y masterizado por Ezequiel Araujo.
Temas: 01. Accidente / 02. Paranormal /
03. Devilidad / 04. Cuaderno / 05. Lobo / 06. Tuya / 07. Desubicado/
08. Por qué / 09. Revés / 10. Condición /
11. Contraseña / 12. La luz del amor / 13. De una vez
Recomendados: "Devilidad" / "Lobo" / "Desubicado"
- Total de temas: 13 - Total de tiempo: 32’47’’
- Se consigue en: Disqueria
del país
- Distribuye: Ultrapop - Contacto: fandiscos@gmail.com
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