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Gabo Ferro: "Recibo mails de gente de lugares increíbles adonde nunca me imaginé que iban a llegar los discos"

By: Dag Nasty (Desde San Luis)

August 09, 2007

Con dos discos editados y un tercero próximo a aparecer en septiembre,  siendo revelación en el rubro Rock en los Premios Clarín Espectáculos 2006, preparando el último show que dará este viernes 10 de agosto en Niceto antes de partir a una nueva gira por el circuito universitario estadounidense, ha provocado el suficiente ruido para extenderse sobre él y sus canciones.

El retorno de Gabo a la música produjo varios recuperos simultáneos, el rescate de una manera de hacer canciones que había sido relegada al museo como si ya no tuviera nuevas posibilidades expresivas, una mirada en perspectiva y resignificada a los discos de Porco, y por fin, la presencia de un músico que posibilita hablar de su obra en términos más amplios que el musical. No es raro entonces que al mencionarlo salten referencias a artistas y poetas locales, y para aprehenderlo mejor en su totalidad, a artistas fuera de los límites nacionales, referencias nunca pronunciadas por él y que la mayoría de las veces lo sorprenden porque no ha tenido registro de ellas hasta que se las mencionan.

 

El primer disco de Gabo Ferro, “Canciones que un hombre no debería cantar” (05), fue una sorpresa bien recibida y ampliamente celebrada. Hay una generación, la del propio Gabo, que identifica sin obstáculos todo el legado que se encuentra en este disco mientras nuevas generaciones descubren ese bagaje que no tiene pretensiones nostálgicas sino hacer una puesta al día de ciertas cuestiones básicas casi obligadas a ser olvidadas en nombre de una falsa modernidad. Así es que este disco llegó en el momento más oportuno cantando la canción que por lo menos un sector quería oír y no se encontraba dónde, planteando otra vez los problemas irresolubles de la condición humana, y sin ser social o político de manera explícita, incomoda porque eso que le pasa a las personas entre sí y con su contexto no ha sido resuelto, quizás nunca se resuelva porque está en nuestra propia naturaleza y nos define como especie.

 

Pero antes del entusiasmo que generó, el que escucha se encontró sin ninguna referencia, sin la menor idea previa, frente a “Canciones...” Ese debut a ciegas con su música estuvo librado a las impresiones que empezaron a fluír a medida que los temas pasaban: un viaje a lugares que habían dejado de ser visitados por la música de años recientes, cierta tradición rioplatense recobrada y ritmos folclóricos pasados por el tamiz de lo urbano. Un valsecito, un tiempo de cueca, una estructura de la melodía del gato, una chacarera free y un conjunto de historias contemporáneas en las letras provocaron el mayor impacto. Fue una vuelta a un lugar conocido y cálido, como a una casa con galería, patio y cocina grande de esas donde el tiempo se toma su tiempo para observar la vida.

Si hay un detalle que resalta en las canciones de Ferro es su carácter tradicional sin ser antiguo. Hay algo natural, y por lo tanto esencial y fascinante en su música que va pelando tema a tema los prejuicios y mandatos asimilados del tipo cómo-debe-sonar-ahora-la-música.

 

Recurrir al folclore como género con letras que contrastan con el estilo es la primera herramienta que Gabo usó para alborotar el panorama. Ha declarado en reportajes anteriores que su intención fue usar el folclore como transporte a contramano de sus líricas porque es un género que fue utilizado de modo reaccionario por los gobiernos de facto. Fue una herramienta comunicacional para imponer la polaridad autóctono vs. foráneo echando mano a los músicos que más representaban el modelo de una imagen nacional a medida del chauvinismo que querían transmitir mientras prohibían a otros como Atahualpa Yupanqui que cantaban que en el campo no se la pasaba tan bien con el patrón.

De esos perseguidos hago mención del Dúo Salteño que bajo la dirección de Cuchi Leguizamón ponían música a poesías luego prohibidas como las del mendocino Armando Tejada Gómez, y con quienes comparte esa belleza en las armonías y melodías, en los agudos que cargan de androginia algunas de sus canciones y en los juegos de palabras del poeta mencionado. Como con otras, esa comparación lo toma por sorpresa, lo mismo le ocurrió con Miguel Abuelo.

“Un amigo luego de escuchar Canciones... me dijo que cantaba igual que Miguel Abuelo. Y la idea que yo tenía de él era la de los Abuelos de la Nada que a mi no me gustaban, entonces me hizo escuchar lo que Abuelo había grabado antes, y lo que sonaba me pareció hermoso y no podía creer que fuera tan desconocido. Después empezaron a decírmelo otras personas, y fue casualidad, Canciones...  ya estaba grabado antes de que conociera esos discos.”

 

Le comento que un canal de aire promociona un programa rural musicalizándolo con uno de sus temas “El amigo de mi padre” que tiene una letra opuesta a la música folclórica que la contiene. Hay un humor socarrón en algunas letras de Gabo. En esta canción, esa acidez está dada por “lo callado y por todos conocido” de la historia que relata y tiene como aura la ternura y mirada cómplice de un hijo comprendiendo a un padre con una relación prohibida y a una madre resignada.

Le divierte el dato y especulamos si el musicalizador puso a propósito la canción en ese contexto rural tan conservador o no conocerá la letra. Gabo dice que le están pasando contrastes similares todo el tiempo “desde alguien que propone llevarme a Cosquín hasta la invitación para tocar en Creamfields”.

Tal vez porque ha incluido un DJ para su show. “Porqué no hacerlo. Hasta con el arte de tapa me pregunté porqué tiene que ser una sola imagen. Estamos condicionados por como nos han dicho que deben ser las cosas”.

Asegura que lo que le interesa recuperar del pasado es “que la canción deje de ser inofensiva, que vuelva a molestar. El mercado convirtió a la canción en entretenimiento efímero, liviano. Tiene que volver a tener peso y a ser importante.”

 

Se complica categorizarlo. Cantautor folk, pop/folk, etc. van quedando cortos como rótulos. Atravesado por la cultura pop en que nos hemos educado las generaciones del rock y del auge de los medios masivos de comunicación, re-educado en la academia en la que eligió Historia como carrera y en la que también provoca ruptura, autodidacta para decantar el contenido de esas experiencias, sin un sello que maneje su actividad, no se preocupa por clasificaciones ni stándares, le interesan cuestiones más íntimas dentro del gran dilema en el que vivimos todos.

 

 “Me gusta la gente vieja, de la vieja época, estoy cerca de mucha gente más grande que yo. El mercado descarta a los niños y a los viejos porque no son productivos para sus fines. Exige que haya que ser joven y bello y consumir, todo está orientado a los jóvenes porque son el target. Para esos parámetros el que no es joven, molesta.  La vejez no me asusta, me parece un lugar muy interesante al cual llegar, en el que ya habrán dejado de preocuparme todos esos problemas que tenés en la juventud, lo veo como un momento de serenidad, de calma.”

 

Comparar a unos amantes desencontrados con la imagen de un par de zapatos separados, criticar la jerga productiva mercantilista en la frase “hacer el amor” son algunos de los momentos de “Canciones...” en que se sonríe con abierta complacencia y hasta pudor ante el desparpajo de la sencillez franca con que se expresa Gabo para cantar historias que no proclaman estamentos para grandes multitudes sino pequeñas vivencias de seres que se vuelven enormes.

Los juegos de palabras donde los significados se recuperan o adquieren nuevos sentidos hacen que la palabra vuelva a ser importante para decir, para contar melancólicas historias urbanas como la del padre que vive a un colectivo y un tren de su hijo o el tristísimo ajuste de cuentas con una madre pisabrotes en la canción El jardín más bello del mundo.

 

“Cuando compongo no pienso en estructuras ni en como va a quedar. No tengo un método ni un  proceso, no me planteo premisas de ese tipo. La música surge y toma forma y no intento forzar ningún resultado. No hay nada premeditado. Tal vez cuando me pongo a escribir las letras, la primera frase me obliga a un trabajo de ese tipo, porque el primer verso en mis canciones es el disparador de toda la canción, donde se plantea la historia y tiene que tener la fuerza para que la canción se inicie con un vendaval arrasador que ponga en guardia al que escucha para que preste atención. En ningún momento pienso “a esto quiero hacerlo como tal cosa que escuché” o como tal músico que me gusta. Las canciones nacen siguiendo un proceso que ignoro como se produce y que tampoco me preocupa descifrar”

 

 

Para su segundo disco, “Todo lo sólido se desvanece en el aire” (06), volvió marcando posición desde la tapa con un manifiesto claro en tiempos donde prevalece caer parado en cualquier lado y que dé lo mismo. Como una redundancia explicó lo que ya había quedado claro al escuchar el anterior, que lo importante son las canciones y todo lo demás es accesorio. Esta vez puso en palabras su opinión sobre la industria de la música y para hacerlo usó definiciones del Manifiesto Comunista de Marx y Engels.

La respuesta ideológica a la producción actual de la música en manos de la ideología única que se presenta como no-ideología equilibra de un zarpazo la balanza, y pone el asunto en la tapa del disco porque sabe que aunque está sobrentendido no se habla claramente a nivel local y no se ensaya al respecto en la prensa de rock, y se actúa en todos los ámbitos del rock como si no existiera.

Es, más que ninguna otra razón, la decisión explícita de Gabo de alejarse de un modo de producir la música que fue el que lo hizo abandonarla en la etapa de Porco, experiencia que hoy le permite moverse con libertad sin urgencia de firmar con un sello.

 

“No tengo apuro. Las cosas que me hicieron alejar de la música tanto tiempo ya no tienen poder sobre mí. Es como haber tomado veneno por error y sobrevivido, en el momento en que identifico el peligro me alejo.”

 

Y también el mantenerse a escala humana y no a escala del mercado, conservando la impronta del artesano. “El punto primordial para mi en cualquier discusión con un sello, el asunto que me preocupa y que todavía nadie me ha dado las respuestas que me dejen satisfecho, es que no quiero perder el control de mis discos, el contacto con mis discos. Yo doblo los libritos de mis CD, cada uno, con todas las ediciones que ya he hecho. Y alguno puede pensar que pierdo el tiempo, que es algo que podría hacerlo otro. Para mi eso es fundamental, cada disco mío que alguien se lleva fue tocado por mi.”

 

Girondo escribió que los moños de los vestidos de las chicas de Flores eran “mariposas que les liban las nalgas” y describió en una catarata de verbos perfectamente seleccionados la acción de unos amantes, Gabo hace lo suyo con un par de enamorados dopados de amor y compara una vida con un vestido querido y descuidado

Todo lo sólido... también es el disco de la escasez en los fuertes y omnipotentes. En la canción Dios me ha pedido un techo, desafía lo paradisíaco del cielo de la deidad occidental cantando a capella como un Corcobado en agudos los lamentos de Dios por habitar tanto cielo y no tener un techo, por ser tan amado y nunca haber besado, por no tener padre, pidiéndole todas estas cosas a un mortal. Ni Job encontró mejor talón de Aquiles en la religión que un dios carente de cosas tan básicas y humanas.

En Si es hombre, cuestiona el supuesto valor y masculinidad de un soldado en la falta de gestos femeninos constructivos para ser un hombre completo.

Se suceden los opuestos, las dualidades y los contrastes. Agua Blanca, Pato Negro; Costurera y Carpintero; Nada; El agua sabe y La cabeza de la novia cayó sin su velo, son canciones que  juegan con las palabras, los géneros, las definiciones infalibles y como siempre tratándose de Gabo, las relaciones entre las personas y con el contexto como una tensión no siempre resuelta.

 

“Mi padre siempre escribió. Siempre tuve esa motivación en mi casa. Cuando le dije que me gustaría escribir, me llevó a unas tertulias donde recitaban unos personajes terribles, a veces volvía llorando. Aprendí que la palabra podía ser un lugar incómodo y también de angustia. La primera vez que expresé eso fue en las letras de Porco.”

 

Y el tercer disco en cuanto a líricas no será la excepción.

“Se trata del Amor” –adelanta- “no el Amor entendido como en las canciones del pop ultracomercial sino el amor como problema, porque aunque amemos a alguien eso en algún punto le provoca un problema al otro. Para este disco me ubiqué en el siglo XIX, en el periodo del Romanticismo, del Amor y sus formas”.

“Este disco no va a tener una referencia escrita desde la tapa como los anteriores. El nombre sugiere que mañana todo puede ser distinto. Su sentido será completado por el que lo escuche que decidirá si mañana todo puede ser mejor o tal vez le parezca que se hace poco y no alcanza y mañana será peor. Cada uno deberá responder a eso”.

 

 

La grabación en vivo en estudio del primer disco le dio un aire de fogón, de comunión inmediata, de peña íntima, acompañado en piano por Leopoldo Limeres, la percusión de Rogelio Jara y la guitarra de Ariel Minimal, revestido de una simpleza donde la voz de Gabo se exhibió con comodidad.

El segundo disco, presentó el cancionero de Gabo Ferro vestido de gala, con un conjunto de invitados aportando dedicados arreglos a los temas y ampliando los géneros en los que se expresa, sumando electricidad, vientos o cuerdas, manteniendo la compleja simplicidad de esas letras que envueltas en inofensivos estilos musicales caen en los oídos como si nada para luego estallar reventando los filtros, las barreras, los prejuicios, los engaños –seguramente alguien más lo dijo al escucharlo, creo haberlo leído-  como el niño del cuento diciendo que el emperador va en calzones.

Para el tercero que está pronto a salir, Gabo volvió a la grabación en vivo como hizo en Canciones..., y para eso armó una situación como si se tratara de un acto poético de Jodorowsky.

 “Volví a armar la banda para grabar el tercer disco. En el segundo invité a todos los amigos para hacerlo, ahora volví, como en el primero, a grabarlo en vivo y en dos noches. Dos noches en las que hubo luna, no suena igual grabar al mediodía o en cualquier lugar, lo que rodea la situación influye. Tenía que haber luna, eso queda impregnado en lo que se graba.. Le pedí a los músicos que tocaran sus instrumentos como si cantaran cada canción, y el resultado fue excelente. Si hay algo que no salió bien en el disco lo cargo sobre mis hombros.”

“La segunda noche de la grabación vino Pipo Lernoud al estudio, su presencia estuvo bendiciendo el momento. Disfruto muchísimo hablar con él. El vivió con Miguel Abuelo en su primera etapa, es gente que hizo cosas interesantes en un tiempo que fue especial.”

 

En pocos días partirá de gira otra vez al exterior, llegará hasta California y tiene probables fechas en Nueva York, siempre dentro del circuito universitario como ocurrió con la primera que fue posible gracias a un conocido que llevó algunos discos a la Universidad donde trabaja y a partir de eso surgió la invitación.

 “Es muy difícil para mi que no tengo sello entrar en otros lugares porque allá por más independiente que sea un sello manejan un capital que para nuestros parámetros económicos es enorme, hasta en los lugares más pequeños tocás a través de un sello. Y no lo lamento para nada, me encanta hacer la gira de este modo, el cuidado y cariño con que me tratan en cada lugar. Me sorprende porque compran el disco y yo les pregunto “pero ¿entienden lo que dicen las canciones?”. Recibo mails de gente de lugares increíbles adonde nunca me imaginé que iban a llegar los discos.”

 

 

Luego regresará para presentar el nuevo disco, en La Trastienda, en octubre e iniciará una gira por el interior. Sólo queda esperar un poco para ver qué novedades traerán las canciones con más reyes desnudados, palabras recobradas y resignificadas, más certezas cuestionadas y algún otro sobreentendido tácito puesto al fin en letra y música.

Viernes 10 de Agosto. 21 hs.
GABO FERRO
en NICETO CLUB, Niceto Vega 5510
Entradas: $15. Anticipadas: $12 en Niceto de Lunes a Viernes de 12 a 17.30 hs (4779-9396) o por Ticketek www.ticketek.com.ar (5237-7200)

Discografía

Canciones que un hombre no debería cantar, 2005

Todo lo sólido se desvanece en el aire, 2006

 

Contacto

www.gaboferro.com.ar

www.myspace.com/gaboferro

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